Sala de prensa
Entrevista en "La Nueva España"
"El primer músico asturiano que conocí fue Rody Herrera; yo estaba sin casa y él tocaba en la calle e hicimos dúos"
Saúl FERNÁNDEZ
Michael Lee Wolfe (Pittsburgh, 1962) ha participado en todos los movimientos de renovación de la música asturiana de los últimos años. Llegó a España en 1984 y un año después decidió establecerse en el Principado. "Bajé del tren en la estación del norte y al llegar a la Jirafa me enamoré de mi mujer", comenta. Lee Wolfe es vecino de Faro, de Oviedo, de la cerámica y hasta de Fernando Alonso. Esta semana pasada Wolfe trabajó junto a Juanjo González, miembro del histórico "Trasgu", en Piedras Blancas, en la producción ejecutiva del disco "Torner", un CD que recoge el espectáculo que Alberto Varillas, Anabel Santiago, Manuel Cordero y María Álvarez giran por todo el norte de España y que se estrenó en el Conservatorio "Eduardo Martínez Torner" de Oviedo el pasado mes de febrero, coincidiendo con el cincuentenario de la muerte del maestro de la musicología española. Desde hace tiempo este multiinstrumentista norteamericano (guitarra, bajo, mandolina, violín) estudia la actualidad del trabajo recopilatorio de Torner y de su "Cancionero".
-¿Qué hacía usted antes de decidir vivir en Asturias?
-Me preparaba en la Universidad de Michigan. Soy licenciado en Literatura Inglesa y en Ciencias Políticas, que así, en frío, hasta parece algo.
-¿Por qué dedicarse a la música?
-Me dijeron en mi familia que el mundo estaba mal y que se iba a poner peor, que ésa era una buena razón para dedicarse a esto de la música.
-¿Por qué vino a España?
-Por un amigo, un compatriota mío que vive aquí, en España. Me llamó, me dijo que viniera a verlo y decidí hacerle caso. El padre de este amigo era en Pittsburgh el director del departamento de Historia del Arte de la Universidad de Michigan. Cy Williams -ése es su nombre- era guitarrista, vivía en León y fue allí donde le encontré y donde encontré a los primeros asturianos. Hasta entonces no había oído hablar nunca de esta tierra y no tenía ni puta idea de español. Como le dije, estábamos todavía en 1984.
-Ya empezó a actuar.
-Sí, primero en León y poco después en Asturias. Cogí un tren y llegué a Oviedo el mismo día del primer concierto de "Llan de Cubel", en la iglesia de San Isidoro, el 28 de diciembre de 1984. Aquel concierto luego se grabó en un disco que se llama "Arpa celta".
-Aquel día fue muy importante en su vida.
-La verdad es que sí: conocí a mi mujer. Bajé del tren en la estación del norte y al llegar a la Jirafa me enamoré de mi mujer.
-¿Cómo se ganaba la vida?
-Había mucho trabajo, sobre todo en la enseñanza de inglés. Durante mucho tiempo me dediqué a enseñar mi lengua. Poco a poco me fui metiendo en el mundo del folk asturiano.
-¿Quién le introdujo en este tipo de música?
-El primero al que conocí fue a Rody Herrera. Resulta que vivía en casa de un chico a cambio de clases de inglés. Me dijo que llegaba no sé quién y que debía marcharme. Estaba sin casa cuando le conocí. Él entonces tocaba en la calle e hicimos los primeros dúos.
-Estar en el sitio adecuado en el momento justo.
-Rody me introdujo en "Ubiña", que entonces se estaba formando con Xuacu Amieva, Pedro Pangua y Amaya Rodríguez. Yo tocaba la guitarra, pero cuando hice la prueba para "Ubiña" fue por la mandolina. Junto a mí entró José Manuel López, un chaval entonces, un virtuoso del acordeón que ha abandonado la música. En pocos años hizo un montón de grabaciones.
-¿Qué recuerda de su paso por "Ubiña"?
-Fue un grupo que duró poco, pero que marcó un antes y un después en la música asturiana. El grupo tenía un repertorio original y a la vez hacía versiones, sobre todo, de "Milladoiro", aunque entonces no tenía ni idea de nada, ni de dónde estaba el mar. El grupo dejó de ser el que era en el momento en el que nos planteamos la grabación de un disco.
-¿Qué sucedió?
-Teníamos dos ideas: hacer el disco como documento de nuestro trabajo u optar por nuevas creaciones. Al final el disco "Ubiña" fue de repertorio. Recientemente se ha reeditado en formato de CD. Es un disco de una modernidad muy pronunciada. Hay incluso un tema que han grabado Hevia y Joaquín Pixán, una jota de Cangas. Este tema lo sigue cantando Anabel Santiago.
-Luego vino "Xareu".
-Entonces no se llevaba lo de participar en varios grupos al tiempo. Unos años después volví a coincidir con Xuacu Amieva. Me dijo que hubo un momento en que lo que deseaba era hacer algo nuevo, que estaba cansado.
-Hábleme de su experiencia en el grupo.
-Me pilló este grupo cuando uno empezaba a ser mayor. Pedro Bastarrica nos dijo que cometimos un error cuando dejamos "Ubiña" y nadie se quedó con el nombre, pero nadie sabía nada. Con "Xareu" hicimos un disco importante, "L'aire les castañes", conseguimos alcanzar un nivel bastante alto. Tocamos mucho. Bueno, con "Xareu" creo que llegamos a una perfección notable.
-¿Qué pasó con "Xareu"?
-La de este grupo fue una muerte lenta. Hicimos después de "L'aire les castañes" un segundo disco. Se titulaba "Ya nun hai quien bail.le", con nuevo repertorio. Cuando llegamos al tercero nos dimos cuenta de que ya no sabíamos qué hacer.
-¿Y qué hizo?
-Desde que me bajé del tren en Oviedo hasta llegar al tercer disco de "Xareu" yo había evolucionado como persona. Antes había empezado a escribir canciones, pero no eran buenas. En un momento dado descubrí que lo que estaba componiendo era decente. Por eso pensé en otro proyecto: "Blue rangers". Hicimos un disco que masterizó Juanjo González, que es cuando nos conocimos. En este disco participó Ramón Prada.
-El proyecto actual en el que se encuentra es "Asturiana Mining Company".
-Un buen nombre para hacer música del mundo desde Asturias. Este nombre viene de la primera explotación minera de la cuenca del Caudal, en 1848. El dueño de aquella empresa era John Malby.
-¿Qué será el disco "Torner"?
-Me encargo de su producción ejecutiva. Grabamos cuatro suites de Torner, las que cantan en el espectáculo. Éste es el cuarto de estos montajes en que participo.

